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La Reserva de la Biosfera y como la entendemos los vecinos ...

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¿Quienes somos los vecinos del territorio declarado reserva Mundial de la Biosfera?

Pues Somos gente, que vivimos en estos parajes y que durante generaciones hemos modelado este territorio, creando un paisaje que es el resultado de su utilización y transformación durante cientos si no algunos miles de años, adaptándose sus moradores en cada momento y según las necesidades a una naturaleza singular. Hoy este espacio humanizado es más cultural que natural.

Antaño, todos los territorios, y algunos como Inagua, Ojeda y Pajonales, fueron utilizados con regularidad, no solo por los antiguos canarios, sino por las continuas generaciones hasta los años 40 y 50 del siglo XX, y donde se encuentran los elementos clásicos de asentamientos humanos continuados en el tiempo, y que hoy es reserva integral nivel 1 de conservación de la UICN, que han conseguido expulsar las actividades humanas y normales hasta hace bien poco, y que también ardió en 2.007, entre otras cuestiones por la falta de atendimiento.

Para "ser" agricultor en este territorio, hay que tener conocimientos sobre el cielo y los tiempos que nos influyen; sobre los suelos y los distintos tipos de terrenos; sobre la orientación del bocao o la cadena. También es de conocimiento popular la utilización de las plantas nativas como aprovechamiento para el ganado o como plantas medicinales.

El gran valor de la RBGC es la transmisión valores como "la palabra dada" que colma de respeto a los vecinos, y también de conocimientos, que se aprende con la sabiduría de generaciones, porque solo se transmite de padres a hijos como cualquier actividad que se desarrolla o se ha realizado en la zona, con las toponimias y vocabulario propio de las actividades ganaderas, pesqueras, agrícolas, pastoriles, de oficios artesanales antiquísimos como la locería de Lugarejos, que es heredada de los antiguos canarios.

Conservamos costumbres, frases, giros, recetas y manera de hacer, que han sido investigadas, criticadas, analizadas y elogiadas. Hemos sido capaces de proteger, acurrucar, mimar, investigar, averiguar y mantener lo que nos rodea, lo que en definitiva nos hace ser lo que somos: GENTE DE AQUÍ. Lo importante, son las personas que transmiten estos conocimientos, pero que en la actualidad se produce más bien de forma esporádica, precisamente por el abandono de las actividades campesinas.

clausura productoresEl paisaje que vemos, no ha sido planificado por ningún urbanista, ha sido el resultado del conocimiento del medio por los vecinos tradicionales de la zona, así han sido destinadas a lugar de vivienda los solapones, las cuevas naturales y las casas se sitúan en las degolladas, en general lugares improductivos para la agricultura, que ha ocupado los terrenos aledaños a los caseríos, destinados a cultivos de primor; un poco más alejado, los almendreros adehesados, que es la despensa de materia energética y comida para el ganado, pues estas son las vueltas del ganado local y trashumante; y más alejados a los lugares de residencias, agrícolas y de pastoreo, se sitúan los pinares mixtos como reservorio energético de pinocha, piñas y madera. Este es un sistema tradicional de explotación racional del territorio y de los recursos, o lo que en pocas palabras es lo que en el fondo hicieron nuestros campesinos toda la vida, ahora se llama por los entendidos como: gestión agroecológica, multifuncional y sostenible del medio ambiente.

Hemos cuidado de una tierra que no nos pertenece, pero hemos heredado el libro de instrucciones de este territorio, que son los usos y costumbres tradicionales. Vivimos en esta tierra porque nuestros antepasados la preservaron para nosotros, y así, nosotros pretendemos vivirla y convivirla como hasta ahora, para cederla a nuestros hijos.

Somos los administradores de nuestro entorno por derecho adquirido: hemos vivido aquí. Somos los reguladores de la producción local: hemos trabajado cada celemín, cada fanegada, cada baja o fondeo con duro esfuerzo, para que todos, los cercanos y los alejados, disfruten de la esencia de este territorio.

Somos los que ayudamos a nuestra tierra a sobrevivir, siempre alerta para ella. Un fuego, un derrumbe, unas lluvias. Nos consolamos y salimos adelante de la catástrofe y la protegemos para que permanezca perenne. Para nosotros y para ustedes.

Pero en 1987, a los campesinos canarios nos cambiaron el carnet de identidad, pasamos de ser agricultores, ganaderos, pescadores y vecinos, vamos, maúros del campo de toda la vida, a ser: "ocupantes de un espacio natural protegido". ¿Se imaginan ustedes que los vecinos de Las Palmas sean declarados "ocupantes" de su propia casa, "ocupantes".

Pero, si por espacio natural se refieren a lo virgen, prácticamente no queda nada desde hace siglos, pues el medio se ha ido transformando y adaptándose desde que el hombre ocupó las Islas Canarias, por lo que, lo de "espacio natural" es más que nada una figura jurídica que padecemos, que una realidad de ecológica. Además a este "espacio natural protegido, que es parque rural y también Reserva de la Biosfera", con cuatro o cinco grandes usos tradicionales, lo han ordenado en 27 categorías y subcategorías de suelo rustico, que lo hace ingestiónable.

En los espacios naturales protegidos, solo "se permiten" o "se prohíben" actividades, por lo que casi han terminado con la economía local, que es el vehículo en el que se manifiesta y se tramite la cultura tradicional y el conocimiento del medio, tenemos la impresión que precisamente esto es denostado, si no despreciado por los responsables precisamente de su conservación, pues hasta la fecha, "estos espacios naturales protegidos" no han fomentado o favorecido algo digno de desatacar.

¿Que queremos?

Pues Sabemos, que acabar con la economía del campo es exterminar la cultura campesina que es precisamente nuestra identidad, porque para mantenerla viva, hace falta mantener en funcionamiento la economía de mar a cumbres, y un territorio sin historia viviente, es un territorio sin el alma de sus paisanos.

Por lo que es urgente rehabilitar las economías pesqueras, agrícolas y ganaderas de la Reserva de la Biosfera, y por la otra, que los protagonistas locales, pongamos en marcha las actividades que faciliten la explicación de nuestros valores ancestrales.

Hoy, las asociaciones sectoriales pedimos cambios y realidades tanto en el contenido como en las formas, y hasta las asociaciones de vecinos, antaño dedicadas a reivindicar los servicios básicos a los que tenían derecho nuestros vecinos, hoy, se están involucrando en buscar soluciones económicas debido a la desesperanza que padecen nuestros conciudadanos.

No pedimos subvenciones, solo pedimos comprar agua de riego al Cabildo, porque tenemos el mismo derecho a comprar agua para riego, que las personas de otras zonas de la isla, con ello se crearan cientos de empleos y la recuperación ambiental que se ha impedido durante décadas, debido precisamente a la expoliación del agua de las cumbres de Gran Canaria.

Hasta hoy, hemos sido escaparate. Ya hemos cumplido la mayoría de edad representativa y vamos a dar el paso a la participativa. Ahora, seremos pieza clave, consultor, participante activo, ejercientes del derecho natural, administradores de lo nuestro. La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria es una figura protectora para con nosotros, no para excluirnos una vez más de lo nuestro.

Y si nosotros hemos dado estos pasos ¿Podrán hacer lo mismo ustedes?

Las administraciones públicas, cualquiera que sea su ámbito de gestión, no podrán gestionar (ni lo han hecho hasta ahora) sin la participación inclusiva e integradora de las partes. Y nosotros permanecemos aquí. ¿Cuántas veces se nos ha hecho participes en la planificación del territorio? ¿Cuántas para decidir la administración de nuestra tierra? ¿Cuántas para analizar, investigar, ordenar, indagar, profundizar en lo que nosotros tenemos corriendo por nuestras venas?

Por ello, no necesitamos proyectos aislados que sirvan para justificar a la UNESCO que se ha realizado alguna actuación, que como es aislada, no tendrá ningún resultado en la economía local, y de los diez años que va a tener esta Reserva de la Biosfera para solucionar sus problemas, solo quedan dos presupuestos del Cabildo de la isla.

Pero, la razón fundamental por la que no aciertan en la aplicación de las soluciones a los problemas que padecemos, es la perspectiva equivocada de los que tienen la responsabilidad de poner remedio, pues no han entendido que lo primero es "ponerse de acuerdo con la población local", como sugiere la propia UNESCO que se haga.

Hasta que las elites políticas y técnicas no lo reconozcan, sufriremos más abandono y más frustraciones, pues hasta la fecha "no sabido como tratar a las personas que vivimos en y del campo, ni poner en valor nuestra cultura, ni nuestros productos, ni nuestros servicios.

Por otra parte, no entendemos como los responsables de la Reserva de la Biosfera se olvidan que el desarrollo sostenible es medible por sus resultados, como cambiar el rumbo del paro, revertir el abandono de las tierras de cultivo con agua para riego, la emigración y la perdida del patrimonio natural y cultural, etc.

No cabe duda que la participación entendida como la implicación Ciudadana, es el factor diferenciador y de excelencia de toda Reserva de la Biosfera. Por ello en los últimos años se ha ido constituyendo en el territorio de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, una agrupación de asociaciones y de personas que habitan e interactúan en este territorio y al que cada vez se están sumando más asociaciones, conformando un numeroso grupo de personas, preparadas y dispuestas, y en numero superior al censo de algunos municipios de la RBGC.

Sin embargo, entendemos que la Participación ciudadana, es la implicación personal de los vecinos en las soluciones a nuestros problemas, así como el trabajo diario para conseguirlo en cada sector económico, social, etc.

Es fundamental que las instituciones brinden el soporte necesario a la Participación Ciudadana, y "un sistema de relaciones convenido", que sin duda tiene que fraguarse desde dentro de La Reserva, y como expresó el Sr. Presidente del Cabildo de Gran Canaria en junio de 2012, aquí en Artenara. "Nuestra Reserva de la Biosfera no debe quedarse en el ámbito político o burocrático porque fracasaría; tenemos que ser suficientemente hábiles para que toda la sociedad grancanaria se implique".

Y teniendo en cuenta, que es competencia de la Consejería de Medio Ambiente y Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, les hemos convocado para el acto de hoy, con el fin de conocer personalmente a las personas que se les ha encomendado, tanto la dinamización social como la de coordinar las actuaciones, para así dotar a la Reserva de La Biosfera de Gran Canaria de la necesaria integración y no simple participación testimonial de sus habitantes.

Ahora, que comparecemos los habitantes de este formidable territorio y los ajenos a él, podemos confirmar que seguiremos aquí haciendo lo de siempre: vivir pegados al mar y a la tierra, porque esta es la esencia de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

Texto leído en la presentación de la UNIÓN DE ASOCIACIONES DE LA RESERVA DE LA BIOSFERA en Artenara el 22 de junio de 2012.

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