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Chupachups de queso de cabra con mermelada de tomate.

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INGREDIENTES:

  • Queso de flor
  • Medio vasito de miel de abeja
  • Un puñado de kikos
  • Un puñado de pipas de girasol peladas
  • Un puñado de pistachos pelados
  • 12 palitos de pan para hacer el chupachups

ELABORACIÓN:

Para manejar el queso con facilidad, lo sacaremos de la nevera una media hora antes. Cortamos 24 rodajas de queso de 1-1,5cm aproximadamente de grosor. Vamos a hacer 6 chupachups por persona, pero de tres tipos. Con ayuda de las manos, siempre limpias, damos forma a cada una de esas rodajas hasta conseguir una forma esférica. Reservamos en un plato dentro de la nevera.

Cogemos un puñado de kikos, un puñado de pipas de girasol peladas y un puñado de pistachos también pelados. Machacamos por separado, en trozos no muy grandes, cada fruto seco con ayuda de un mortero. Lo reservamos en cuencos o platitos pequeños (por separado).

De esta manera tenemos listas las coberturas de los distintos chupachups que vamos a hacer.

Pinchamos cada una de las bolitas de queso con un palito o barrita fina de pan, de esos de estilo italiano.

En un vasito pequeño echamos miel de abeja. Sumergimos cada bola de queso en la miel cogiéndolo con el palito que les habíamos hincado para no mancharnos.

Una vez cubiertos, los pasamos por las distintas coberturas realizadas anteriormente. Haremos 8 de kikos, 8 de pipas de girasol y 8 de pistachos.

Los dejaremos en un plato y lo conservaremos en la nevera hasta el momento de comer acompañados del tomate.

Mermelada de tomate:

  • Un kilo de tomates.
  • Medio kilo de azúcar (la mitad del peso de los tomates pelados).
  • El zumo de un limón o la corteza. (opcional, yo prefiero la corteza.)
  • Ramita de canela.

Preparación:
Vamos a comenzar pelando los tomates. Si nos resulta complicado para facilitar la tarea podemos escaldarlos durante unos segundos. Ponemos una cazuela con abundante agua a hervir y hacemos un pequeño corte en forma de cruz en la base de los tomates. Cuando el agua hierva los sumergimos en el agua hirviendo durante 15 segundos, luego los sacamos. Una vez pelados los partimos. No hace falta que los trozos sean muy pequeños, es suficiente con partirlos por ejemplo en cuartos. Si se quiere se pueden eliminar las semillas. Pesamos los tomates una vez pelados y los ponemos en la cazuela en la que vamos a hacer la mermelada.
Añadimos el azúcar. Para preparar esta mermelada se emplea una cantidad igual a la mitad del peso del tomate una vez pelado. Por ejemplo, si los tomates pelados pesan un kilo pondremos 500 gramos de azúcar.
Añadimos también el zumo de limón y la canela en caso de usarlo.
Dejamos reposar durante un par de horas de forma que el azúcar se vaya disolviendo en el jugo del tomate. Esto ayudará a que no se queme al ponerlo al fuego.
Ponemos la cazuela al fuego y dejamos que se vaya haciendo lentamente hasta que alcance la consistencia de una mermelada. Removemos frecuentemente con una cuchara de madera, deshaciendo los tomates con el canto de la misma.

Lo retiramos del fuego cuando alcance el espesor deseado. Necesitará unos 45 minutos. Hay que tener en cuenta que al enfriar espesa un poco, por lo que lo retiramos antes de alcanzar la textura deseada.
Todavía caliente vertemos la mermelada en frascos con buen cierre.
Si vamos a tardar a consumirla se pueden cerrar los tarros herméticamente empleando la olla exprés.