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En los pueblos de Gran Canaria siempre ha existido la tradición de compartir entre vecinos y prestarse ayuda mutua. Sin embargo, a la hora de hacer negocios entre los miembros de una misma comunidad rural, sea pueblo o comarca, la cosa se complica, ya que además de la confianza que debe haber entre los interesados, hay que tener en cuenta otra serie de cuestiones, como son las obligaciones con la Seguridad Social y con Hacienda donde unos las pueden asumir y otros no.

En este artículo pretendemos acercarte un poco más a la realidad de los profesionales del campo canario que trabajan "de forma legal" y los que lo hacen de manera alegal, ya que hemos recogido las opiniones de ambas situaciones.

Con esto, queremos contribuir a que te formes una idea de lo que significa ser autónomo en el campo y que comprendas por qué creemos que la única forma de triunfar en un entorno rural es la cooperación.

Los que sí están dados de alta

Son mujeres y hombres valientes que se han dado de alta como autónomos para desarrollar su actividad profesional en los pueblos de la Trasierra de la isla de Gran Canaria. Algunas tienen casas rurales, otros tiendas de comestibles, otros pequeños restaurantes y otros son ganaderos y hacen queso.

Viven en la Trasierra, que es la parte oeste y escondida de la isla de Gran Canaria, pero compran la mayoría de sus productos en la costa porque consideran que la oferta de productos agrícolas en los pueblos es escasa, irregular, poco visibilizada porque no se conoce; y, como la mayoría de los agricultores, no se han dado de alta como autónomos, con lo que no se puede justificar las compras de sus productos agrarios.

Estos empresarios y empresarias se esfuerzan para poder asumir cada mes el pago de sus impuestos y consideran que estar dado de alta es un instrumento que sirve para demostrar que tu actividad es legal y que cumplen una serie de requisitos.

Hoy en día, si vives en un pueblo con menos de 5.000 habitantes puedes acogerte a la tarifa plana y pagar sólo 50 euros al mes a la Seguridad Social durante los primeros dos años, pero para desarrollar una actividad económica continuada hace falta, sobre todo en la agricultura, agua de riego, porque es un importante elemento limitador, además de otras ayudas e infraestructuras para la venta.

Los que no están dados de alta

Existen muchos motivos por los que una persona no puede darse de alta como autónomo, en las zonas rurales la causa principal es que no se obtienen suficientes beneficios, especialmente en la profesión de agricultor.

Tener la vocación de agricultor y dedicarse sólo a la agricultura son cosas bien distintas porque las personas que se dedican al oficio de alimentar al mundo tienen que vender sus productos a un precio muy bajo si los venden a un intermediario, y si apuestan por la sostenibilidad con productos ecológicos y quieren que se valore su trabajo un poco más, están condicionados por la obtención de permisos y un sello de agricultura ecológica que justifique la calidad de sus cosechas.

En la Trasierra se trabaja principalmente con la ética del productor, esto quiere decir que muchas personas son agricultores ecológicos sin certificar, que establecen acuerdos de confianza con sus compradores y donde se les informan si tienen aditivos ecológicos o no, y donde les invitan a visitar sus tierras y cultivos. Esto está muy bien para hacerlo a pequeña escala como a las bodegas, pero se trata de una práctica muy difícil de realizar a escalas más grandes.

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Y luego está el tema legal, ya que para dedicarse a la agricultura en exclusiva hace falta disponer de suficientes tierras y normalmente trabajadores a tu cargo, para lo que es necesario invertir un dinero que no tienes para arrancar. Lo cierto es que la mayoría de los agricultores no poseen extensiones de tierra suficientemente grandes y acceso al agua de riego y por eso tienen que pluriemplearse para poder subsistir.

Así, quien se dedica a la agricultura, puede compaginarlo con ser ganadero, tener un pequeño negocio o vender artesanía fabricada por uno o una misma. Esta forma habitual de afrontar la economía en las zonas rurales te permite llegar a fin de mes, pero no aporta el suficiente beneficio como para darse de alta y si le añadimos la incertidumbre de si puedes contar con agua o no, menos aún.

Algunas propuestas para solucionar el problema

Desde la Unión de Asociaciones de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria consideramos que la mayoría de los problemas que deben afrontar los profesionales en los entornos rurales serían más sencillos de resolver si se abordan de forma colaborativa, como realizar cooperativamente compras, ventas, promociones, etc.

Para ello, estamos diseñando espacios de encuentro que permitan el desarrollo de contactos, colaboraciones y oportunidades compartidas de negocio en el medio rural donde las pequeñas empresarias y empresarios sientan que su éxito depende en cierta medida del éxito que tengan las personas con las que colaboran.

Por ejemplo, en un restaurante se puede vender la miel con la que se realizan los postres, reforzando el vínculo con el consumidor de productos y servicios locales al mismo tiempo; y así con el aceite, vinos, etc.
De la misma forma, el productor de la miel puede disponer de un folleto en el que se presenten los lugares en los que se emplea su miel, como puede ser en los desayunos de una casa rural del mismo pueblo o de los platos a los que se añade .

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Si todo esto lo aplicamos a la red de Internet, varios productores como agricultores, ganaderos, artesanos, etc. y profesionales que ofrecen servicios como restaurantes, hosteleros, etc., se pueden formar en el uso de herramientas gratuitas de Google y Facebook que puedan posicionar, que es visibilizar sus negocios en internet, colaborando y compartiendo experiencias de comercio local y sostenible.

Pero esto es sólo el principio, ya que queremos poner en marcha estrategias de economía social que permitan a los profesionales como pequeños agricultores, ganaderos y artesanos, vender sus productos de forma legal a través de una comercializadora que provea a consumidores que valoran la calidad de los productos con raíces rurales y que apuestan por el desarrollo sostenible y economía circular.

Es necesario contar con un espacio polivalente donde cualquier profesional pueda compartir sus saberes con el resto de la ciudadanía, donde pueda formar a futuros profesionales, donde pueda encontrarse con colegas de profesión para cooperar, crecer como persona y contribuir al bien común y para lograrlo contamos con cualquiera que quiera sumar y aprender cooperando: ¿te apuntas?

Artículo escrito de forma colaborativa por miembros de la Unión de Asociaciones de la Reserva de la Biosfera.

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