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Todas las actividades que son de índole tradicional y que nos han llegado a nuestros días, son actividades que tienen que ver con los quehaceres diarios de nuestra gente, es el caso de la repostería en Tejeda.

En los meses de agosto, septiembre y octubre de cada año, se recogen las almendras en las llamadas suertes de almendreros que son también llamadas vueltas de ganado,

que son aprovechadas para pastar por los ganados trashumantes del norte de la isla, ya que la hojarasca de los almendreros junto con el pasto seco es muy buena comida para las ovejas y las cabras.

Saliendo de madrugada para aprovechar la fresca con el morral a cuestas con el almuerzo, nos íbamos al corte para comenzar otra dura jornada. Comenzaba con el trajín de los variadores pegando palos a los almendreros y al alegateo de unos y otros se unían el ruido de las almendras cayendo en los baldes y cestos, y luego en los sacos entre algún que otro silbido y ladridos de los perros. A lo largo del día siempre había quien cantaba y animaba a la cuadrilla y a veces a la porfía, con los que los campos se llenaban de bullicio y melodías familiarmente conocidas.

A media mañana, unas almendras con higos pasados nos ayudaban a aguantar hasta el mediodía, que parábamos para echarnos algo a la boca. Era nuestro almuerzo, unas sardinas saladas, una pella o ralera de gofio con un trozo de queso si lo había, con unos higos o tunos. Casi al sol puesto, regresamos a casa si estaba cerca, si no, desde el lunes a sábado nos quedamos en cuevas, solapones o alpendres.

Los sacos llenos de almendras, se sacaban de las vueltas de almendreros con bestias, fundamentalmente burros y mulos. Los patios de las casas se llenaban de almendra extendiéndolas por el suelo para que los chiquillos las pisara y también le dieran palos para descascararlas.

Hace ya 40 y 50 años, pues apenas había llegado el gas y mucho menos la electricidad, familias como la de Felicita Cárdenes Lorenzo, partían y mondaban las almendras a cambio de la cáscara, entregando al propietario las pipas de las almendras, que eran generalmente a don Diego Cruz o a don Armando Hernández que tenían grandes extensiones de almendreros, quedándose la familia que las partía con las cáscaras, que se aprovechaban para cocinar en aquellas viejas cocinas de leña o incluso en los llamados fogares, habituales en cada casa.

Se hacían la Juntas por la tarde-noche en cada casa, a la luz de los faroles, quinqueles o luces de carburo, participaban toda la familia incluida la chiquillería, y donde se aprovechaba para rezar el rosario.

repos tejeda

Ya, cerca de navidades, se preparaban para hacer los mazapanes. Por aquel entonces, se utilizaba una maquina manual que se sujetaba a la mesa de la cocina para moler la pipa ya guisada y mondada, que todavía hoy en día en algunas casas se sigue utilizando. La pipa mezclada con azúcar y cáscara de limón se pasaba una y otra vez hasta que quedada una masa compacta para poder darle forma redonda como un queso, al cual se le ponían un molde de papel alrededor que se pegaban con harina y agua, y luego se hacían unas rayas con el rabo cuchara colocándoles almendras enteras como decoración.

Lógicamente estas actividades tenían lugar en la mayoría de los hogares de nuestro pueblo, donde se elaboraban productos como el mazapán o el bienmesabe, donde cada mujer tenia su receta particular a cada cual más elaborada y sabrosa, por lo que la cercanía a la almendra en cada casa era una fuente de trabajo y comida, mucho más después de la guerra que no había casi ni comida.

Hasta nuestros días, han llegado los nombres de famosas reposteras, como el de Catalinita Monzón, Lolita Navarro, Carmelita Díaz, Susita , etc. aunque no se quedaban atrás muchas otras que se elaboraban en otras casas como hoy en día Eugenia Espino

Hace apenas 20 años habían en Tejeda tres dulcerías, como la de Carmelita Diaz fallaceda recientemente y que ya había cerrado sus puertas, la de Susita la mujer de Faustino en el Erilla y que cocina de vez en cuando, y la fundada por Lolita navarro, la única que mantiene su actividad todo el año y que regenta su hijo José Antonio Quintana Navarro y su mujer Rosa Maria Medina Vega desde hace casi treinta años con gran éxito en el pueblo de Tejeda.

La dulcería empieza la zafra de navidad por el mes de octubre, aunque la elaboración de dulces no para, pues la demanda de los productos de la almendra hechos a leña y con el sabor de antaño, se mantiene todo el año.

Estriba el éxito de nuestra repostería en dos patas muy importantes, por una parte, el saber hacer de nuestros mayores que han transmitido su saber a nuestra generación y que lo hace con el mayor esmero y profesionalidad, y la otra, tan importante como la anterior, es la utilización de la almendra de Tejeda, rica en acido oleico y en propiedades organolépticas únicas, que son ideales para la repostería. Esto nos lo reconocen productores peninsulares de almendra que nos han visitado con ocasión de la celebración de jornadas sobre la almendra en años anteriores.

En próximas fechas que es una ocasión única para degustar los ricos productos derivados de la almendra de Tejeda, también para regalar unos buenos dulces auténticos y tradicionales con la mejor garantía de éxito.

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La Unidad de Participación Ciudadana del Cabildo de Gran Canaria, ha financiado con cargo a la convocatoria de subvenciones para el fomento de la participación ciudadana destinada a asociaciones, federaciones, confederaciones y entidades sin ánimo de lucro de la isla de Gran Canaria para el año 2019, el proyecto “Proceso de Participación Ciudadana para concertar un plan de desarrollo sostenible de la Trasierra y Cumbre de Gran Canaria, entre la ciudadanía y las instituciones” correspondiente a la Modalidad A, que actualmente está desarrollando la Unión de Asociaciones de la RBGC, y el Mantenimiento y Funcionamiento de nuestra sede social biosferagc.es correspondiente a la Modalidad B.

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