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La actividad turística en Gran Canaria, que ya existía años atrás, marcó un antes y un después en la sociedad canaria cuando a finales de los años 50 y principio de los 60, se inicia el turismo de «masas» con el sol y playa como fondo de reclamo para atraer a estos nuevos visitantes que provenían principalmente de países europeos con cierto «pelete invernal», como Alemania, Inglaterra, Suecia, entre otros, que se fueron incorporando atraídos por el reclamo del momento. Claro está que las bondades de nuestro clima, entre otros factores sociales, tales como la seguridad y el respeto que aportaba nuestra sociedad a estos nuevos visitantes, fueron unos pilares básicos para su crecimiento y hoy, principios de 2019, sigue siendo uno de los principales motores de nuestra economía, pero también hay que tener muy en cuenta otros detalles, o consecuencias, de lo que se supone que es «nuestra economía», y que analizaremos en este proceso.

Queda claro que esto que escribo es solo una reflexión mía, extraída del «baúl de mis recuerdos», y que expongo en el apartado Turismo Sostenible, dentro del nuevo proyecto Mesas Técnicas de la Unión de Asociaciones de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. El objetivo no es otro que compartir opiniones para debatirlas y sacar las correspondientes conclusiones, enriquecidas con las diferentes opiniones de los participantes en esta Mesa, sean o no diferentes a la mía, pero siempre muy respetables. Soy un convencido de que el diálogo con el respeto a diferentes opiniones, es la base para lograr grandes objetivos.

El turismo, como cualquier otra actividad donde el factor económico ocupa un lugar muy importante, no debemos considerarlo que sea bueno o malo, ya que lo sea o no está en función de otros factores que hay que tener muy en cuenta o, a la larga, el resultado no será el adecuado para la sociedad, en este caso para los que habitamos esta isla, que como tal isla, y como todos sabemos, es un territorio rodeado de agua por todas partes y como consecuencia aislado físicamente del continente.

Mi «viejo» (padre), que realizó toda su vida laboral en el BEE, consideró que aprender el idioma alemán sería importante para mi futuro, por lo que en 1954, a mis cinco años, ingresé en el Colegio Alemán de Las Palmas GC, donde realicé ambos bachilleres para posteriormente entrar en la Escuela de Ingenieros Técnicos. A mi regreso de la mili en 1974 (que por prórroga de estudiante me tocó el Sahara) participé laboralmente en la actividad turística, donde ocupé diferentes cargos en varias agencias de la época hasta que a principio de los 80 decidí cambiarla por otra actividad, la música, que me dio la opción de disponer de más tiempo para estudiar, de forma autodidacta, varios apartados dentro de la informática, que me motivaban más que el turismo, que por diferentes motivos personales ya empezaba a decepcionarme hasta llegar a aburrirme. Trabajar varios años en la música en el sur de la isla, aparte de estudiar otras materias, también me dio la opción de conocer más al turista desde otro punto de vista mas personal.

1. El turismo en Las Palmas capital.

A principio de los años 60, ya era normal, en la época invernal, ver la extraordinaria afluencia de turistas extranjeros en la playa de Las Canteras y en el «Catalina Park» (como lo denominaban los turistas), etc. Se construyeron en la capital un buen número de hoteles, apartamentos, salas de fiesta, etc. Este cambio generó una nueva actividad económica creando una gran cantidad de puestos de trabajo, lo que supuso un rápido crecimiento económico y poblacional.

A finales de los 50 era normal comprar en la «tienda del barrio» todos los productos necesarios para la alimentación familiar y que procedían, principalmente, del sector primario de la isla. Pero con el tiempo estas tiendas de ultramarinos fueron desapareciendo. Las nuevas generaciones de agricultores abandonan el campo para incorporarse al sector servicios relacionados con el turismo, la hostelería, la construcción, etc. Paralelamente surgió la figura del intermediario frutero, al que hasta el grupo Los Sabandeños compuso una canción, cuyo texto hacia alusión al «intermediario del negocio frutero» que si mal no recuerdo es de finales de los años 60.

Creció el sector de las Agencias de Viajes que actuaban de representantes y dependientes de las agencias mayoristas extranjeras, hoy Turoperadores, que eran el motor principal en la captación de turistas. Las agencias canarias proporcionaban a las mayoristas la contratación de «camas» y la gestión de los servicios en destino como los traslados del aeropuerto al hotel, excursiones, etc. Hay que tener en cuenta, que antes de nuestra entrada en la CE (1986), toda empresa extranjera solo podía poseer el 49%, como máximo, de las acciones, motivo de la participación y crecimiento de las Agencias de Viajes españolas con el 51% de las acciones.

El crecimiento fue desmesurado en la capital hasta que comenzó a bajar de forma muy notable a finales de los años 60 y principio de los 70 y era normal ver la decadencia de afluencia en toda la infraestructura construida, hoteles, apartamentos, salas de fiestas, etc. y que sólo tuvieron un ligero respiro a mediados de los años 70 con la llegada de turistas procedentes de la península, motivados principalmente por las compras. Esto motivó un crecimiento en el comercio en tiendas de la colonia hindú, que ejercieron una importante labor comercial.

En mi opinión, la bajada del turismo en la capital estaba motivada principalmente por la excesiva masificación y el extraordinario crecimiento de la zona sur de la isla donde el sol y las playas, como todos los canarios sabemos, o al menos tenemos una idea, son extraordinarios, y para los turistas sigue siendo hoy un destino muy importante. Atrás quedó un triste rastro de abandono de muchos complejos de apartamentos y otras infraestructuras turísticas sin actividad y con sus consecuencias puntuales para la ciudad.

Esta claro que todo lo que sube muy rápido suele bajar igual de rápido que su subida. En mi opinión, ésta fue una extraordinaria lección que nos dio la vida y parece que al día de hoy no la hemos aprendido correctamente, ya que una y otra vez se ha vuelto a repetir, como observaremos en el desarrollo turístico de la zona sur de la isla. Todo crecimiento, para que sea real, debe estar en acorde con un equilibrio de su entorno o las consecuencias de ese hipotético crecimiento nos pasará su factura, que suelen pagarla las próximas generaciones.

Durante esta curiosa etapa turística capitalina, la sociedad canaria, por diferentes motivos, aumentó su dependencia del exterior, sobre todo, en un apartado que hoy nos preocupa y ocupa y que denominamos "La Soberanía Alimentaria".

2. El Turismo en el sur de la isla.

En San Agustín, a principios de los 60, cuando Las Palmas capital comenzaba su auge turístico, comienza la construcción de la infraestructura turística en dicha playa, apartamentos Nueva Suecia, hotel Folías, la sala la Rotonda y un largo etc., y curiosamente, la historia se repite, ya que a principios de los años 80, con la expansión de la actividad turística a Playa del Inglés, San Agustín, o una buena parte de la zona queda obsoleta. Apartamentos que antes eran turísticos pasan a ser de alquiler residencial para usuarios que trabajaban en la zona, junto con el abandono de actividad de ciertos centros comerciales por la pérdida de turistas. No voy a extenderme en detalles para no aburrirles con más de lo mismo. (San Agustín, principio años 60)

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Tan sólo añadir que el desmesurado «progreso» se extendió a Playa del Inglés. Como muchos ya saben, en los años 50 los terrenos de esta zona, propiedad del Conde, se utilizaban, principalmente, para el cultivo masivo del tomate, pero ya en los años 70 adquiere un gran protagonismo en su desarrollo turístico. La construcción masiva, las comunidades de propietarios, centros comerciales y un largo etc. Evidentemente, había mucho terreno para explotar.

Creo recordar, quizás yo esté equivocado y solo sea un «bulo» de la época ya que no dispongo de las correspondiente documentación, que a principios de los 80 y ante el desmesurado y desordenado crecimiento, se contacta con César Manrique, que ante su excelente trabajo realizado en Lanzarote era un gran referente en esta materia turística. La propuesta era, más o menos: ¿Cómo se podía mejorar el espacio turístico de Playa del Inglés? Su respuesta fue contundente: Tirarlo todo y comenzar de nuevo. (Playa del Inglés antes del "boom")

Playa del Ingles 1960

Conviene destacar, como ya se ha dicho, que en el año 86 España entra en la CE y es el momento en que los grandes Operadores Turísticos aprovechan las circunstancias para controlar, prácticamente en su totalidad, al sector turístico canario. Teniendo en cuenta que ellos son los que controlan la gestión y captación de clientes trazan la estrategia adecuada para quedarse con una gran parte del control turístico. La estrategia se basó, inicialmente, en aumentar sus propuestas hacia otros destinos similares reduciendo en su justa medida el de «Canarias Sol y Playa» y como consecuencia asfixiar, económicamente hablando, a una buena parte de la economía turística isleña que fue sustituida por el Turoperador. Fue la estrategia perfecta para un posterior control del sector.

Paulatinamente fueron desapareciendo las agencias locales. Durante este período, ex-compañeros de mi etapa turística me hablaban de crisis en origen como motivo de la notable disminución de afluencia de turistas, pero curiosamente, yo recibía cartas de algunas turistas amigas, en las que me comentaban que no podían venir, como solían hacer en sus vacaciones, porque las plazas a Canarias ya estaban completas.

Hoy, un amplio porcentaje de los turistas que recibimos, vienen con lo que conocemos como el «todo incluido», o sea, que hasta las copas que consumen en el hotel ya las han pagado en origen.

La situación actual conviene analizarla bien, meditar y reflexionar.

3. Las consecuencias del Boom Turístico.

  • Primero debemos tener claro, que hoy, los ciudadanos de la isla, en su gran mayoría, sólo participamos principalmente en el sector servicios y hay que destacar que el nivel del paro laboral es brutal, lo que nos lleva a unos altos niveles de pobreza social, algo a lo que ya estamos acostumbrados, por lo que parece. En las estadísticas del paro, a nivel europeo, Canarias ocupa uno de los primeros lugares. Queda claro que ante la demanda de trabajo y la gran cantidad de paro, las condiciones laborales hasta se vuelven abusivas.
  • Durante la etapa citada aumentó la migración del campo a la costa y como consecuencia el abandono del sector primario, que es uno de los pilares de nuestra despensa y que hoy está bastante ignorado, falta de agua de riego y más detalles que analizaremos en las Mesas Técnicas.
  • La emigración de jóvenes talentos formados en las Universidades Canarias es demasiada. Esto es debido, principalmente, a la falta de trabajo o actividad en las materias en las que se han formado. Para los jóvenes es bueno viajar y conocer «otros mundos», pero a muchos les gustaría desarrollar sus vidas en el lugar donde nacieron y donde están sus raíces, su familia, pero las opciones laborales no son las adecuadas y muchos no regresan, y como consecuencia, talento perdido.
  • El abandono escolar bate records. Si tenemos en cuanta que la formación de las nuevas generaciones es el futuro, ¿qué futuro nos espera?
  • La Sanidad. Seguro que ya todos conocen las extraordinarias listas de espera en los hospitales y la correspondiente saturación existente en los servicios médicos...
  • Resulta curioso que disponiendo de todas las posibilidades necesarias para generar energías limpias (viento, sol y mar), no se le haya prestado la atención que merece, generando otro apartado económico y rebajar otra de nuestras grandes dependencias, el petróleo. Y todo esto con el talento que disponemos en las nuevas generaciones. Será que no los valoramos como se merecen o quizás la Administración espera vender los derechos de explotación a una "multinacional" (vaya usted a saber), y que conste que es una opinión personal.

  • Cómo es posible que de las 150.000 hectáreas de suelo agrícola apenas 60.000 estén cultivadas, es decir, más del 50% de ese suelo está abandonado y con cara de «solar urbanizable». (Explica Eugenio Reyes en este enlace)
  • Si tenemos en cuenta que la isla, como todos sabemos, es un territorio limitado y en el caso de Gran Canaria es de aproximadamente unos 1.500 Km2, convendría analizar que a finales de los 60 el archipiélago canario tenía una población aproximada de un millón de habitantes y hoy ronda por los 2.350.000 habitantes aproximadamente. Y si a eso le sumamos los millones de turistas que nos visitan anualmente, cabría preguntarnos sobre la gestión de residuos (basura) que generamos. Esto es algo que ha aumentado de forma alarmante a partir de los años 60 con la «invasión» del consumo desmesurado del «usar y tirar».
  • Resulta curioso escuchar, una y otra vez, a determinados políticos que desde su púlpito predican un sin fin de alabanzas sobre nuestra «Industria Turística» resaltando el aumento de los millones de turistas que anualmente nos visitan, haciendo alusión al «crecimiento y progreso» conseguido sin mencionar para nada la otra parte, la oculta, a la que no le han prestado la atención que merece, o prefieren mantenerla oculta. Este seudoprogreso o «crecimiento» es algo que vemos, una y otra vez, en los titulares de prensa locales.

Si la «expansión» turística se inició a finales de los años 50, la «expansión» política se inició a finales de los años 70 con el proceso de «transición», proceso con el que prácticamente todos nos ilusionamos, pero...

 

4. La política

Los pilares básicos de un pueblo o sociedad que se precie son:

1. El Maestro (Educación y formación)
2. El Médico (Sistema Sanitario)
3. La Economía (Administración de Recursos)
4. Entre otros...

La política es algo que afecta a todo el país. Ya es normal ver y escuchar el intenso ruido que genera el sector político con discursos cargados de etiquetas, los estúpidos enfrentamientos, críticas y acusaciones entre los diferentes partidos políticos, que aparte de estar bien remunerados y gozar de muy buenos privilegios, en mi opinión, hay algo que no «funciona» bien, con tanto ruido es imposible oír la música. Está claro que están muy ocupados con sus cosas... Y la repetitiva pregunta que no dejo de hacerme es:

¿Quién gestiona los pilares de nuestra sociedad? Pues no sé si es el poder político o el poder económico... o vaya usted a saber. Quizás formen un tándem, o quizás se trate de un simple «efecto giratorio». Lo que sí tengo claro es que «el gran poder» nos conoce muy bien, sabe de nuestros hábitos y dispone de extraordinarias herramientas de control para mantener nuestras mentes «entretenidas». Es como un pastor que sabe cómo controlar a su rebaño (valga el símil y, por supuesto, con todo el respeto que merecen nuestros pastores del sector primario).

Vendría bien una Mesa Técnica donde desarrollar, por supuesto con todo respeto, al Sector Político. Éste es un tema muy amplio a tratar. Curiosamente, en España tenemos un montón de políticos y los resultados ya todos, o casi todos, los conocemos. Esta imagen resulta muy curiosa. ¿Será cierto el dicho: A más gatos mas ratones?

politicos

Creo que todos debemos dedicar nuestro tiempo, que es una de nuestras riquezas, para pensar, analizar, meditar, conversar, compartir criterios, debatir, etc., para definir y acordar qué futuro queremos para las próximas generaciones. En mi opinión, aquí está el origen del problema que hoy nos ocupa y preocupa, porque esto llevará su tiempo. Si en el pasado nos equivocamos, ya es hora de comenzar a arreglarlo, pero si seguimos haciendo lo mismo, el resultado siempre será el mismo, o quizás Canarias sea algo así como una «colonia que no desprende buen olor».

Mi padre, a finales de los años 60, ya me decía «que nos estábamos volviendo locos». Que razón tenía Mi Viejo.

Quizás nos vendría bien tener, lo que podríamos denominar, un "Consejo de Sabios"..., sabio es aquel ciudadano, que después de una ejemplar trayectoria en su vida profesional, se ha ganado el respeto y cuenta con la valoración y estima de sus conciudadanos. En una sociedad que se valore, la experiencia y la sabiduría de los mayores deben ir de la mano con el talento e innovacion de las nuevas generaciones.


Comentarios  

# Toba 18-02-2019 18:01
Estoy de acuerdo que son la educación, la sanidad y la economía sostenible, incluso desde el punto de vista cultural, quienes aseguran la prosperidad de nuestra sociedad.
Por otra parte, creo que la eficacia nada tiene que ver con el número de políticos, puesto que a mayor número de ellos, mejor están representados los ciudadanos.
Otra cosa es lo que cobran, porque si no tuvieran sueldo y se castigaran a los vendidos a las empresas, no habrían tantos gorrones de los dineros públicos y se notaria la eficacia en las políticas públicas.
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